Hace unos días inicié una nueva etapa en mi vida. Hacía mucho tiempo que no impartía clases de fotografía; mi primer intento fue un fracaso. La persona en quien confié me falló, no tenía interés en aprender y lo pasé realmente mal. Por eso, durante años me negué a enseñar a nadie, hasta que recientemente un amigo me pidió que enseñara a su pareja, quien tenía verdadero deseo de aprender. Decidí darme una nueva oportunidad, y la experiencia ha sido sumamente gratificante. Solo ha sido una sesión y aún nos quedan muchas por delante, pero todo comienza con el primer paso y me siento satisfecho.
Esta vez no será la única. Hay más personas esperando aprender, con quienes ya me he comprometido, y confío en que estas experiencias sean igual de enriquecedoras. Esta oportunidad me impulsa a seguir creciendo como fotógrafo, pues al enseñar a otras personas, descubres tus propios conocimientos y, sobre todo, identificas tus errores, lo que te permite corregirlos y continuar desarrollándote.
